Horacio Quiroga

El nombre completo de este famoso escritor es Horacio Silvestre Quiroga Forteza, nació un 31 de diciembre de 1878 en Uruguay. Era el hijo segundo, y su padre, Prudencio Quiroga, falleció cuando él tenía dos meses de nacido. Su madre, Pastora Forteza, enviudó y a los pocos años se casó con Mario Barcos, que sufrió de un derrame cerebral, como consecuencia de la circunstancia, quedó semiparalizado y mudo, se suicidó al poco tiempo con una escopeta cuando Horacio entraba a su habitación.

     Hizo sus estudios escolares y secundarios en Montevideo, desde allí demostraba pasión por la literatura, la fotografía y la vida de campo, además de tener habilidades para la química, la mecánica y el ciclismo. Poco después descubrió su interés por la filosofía, añadiéndola a su lista de cualidades.

     Durante cada dificultad en su vida, escribía bien sea en cuento o en prosa. Emprendió un viaje a París con lo que tomó de herencia y regresó desdichado con una barba oscura y con la obra “Diario de un viaje a París” (1900). Luego del suicidio de su padrastro, conoció a su primer amor, María Esther Jurkovski, pero por el reproche de los padres de la dama, la relación se dio por finalizada, sin embargo, de allí sacó sus obras: “Las sacrificadas” (1920) y “Una estación de amor”.

     Asimismo, con el pasar de los años fundó un laboratorio literario experimental llamado “El consistorio del gay saber” junto con otros amigos y colegas literarios. Al publicar su primer libro “Los arrecifes de coral” la alegría de una obra inédita se vio disminuida por la muerte de sus dos hermanos por causa de la fiebre tifoidea. También, se le aproximó otra tragedia al querer salvar a su amigo, Federico Ferrando, que se disponía a un duelo por una mala crítica literaria, Horacio se quería cerciorar de limpiar el arma y sin querer le dio un disparo a su amigo que terminó con su vida. Esto le llevó a una detención, interrogatorio y cuatro días en una cárcel correccional.

     Una multitud de cuentos mantuvo a Quiroga ocupado por dos años, muchos llenos de terror, ruralismo e historias para niños con animales, fábulas. Se enamoró de una de sus alumnas, Ana María Cires, la cual tuvo con ella dos hijos, Eglé y Darío. Su joven esposa se suicidó. Años después se volvió a casar con María Elena Bravo, una joven compañera de estudios de su hija.

     En sus últimos días, padeció de cáncer y dolores prostáticos, su esposa y tercera hija se fueron a Buenos Aires, y el en busca de una ayuda médica, llegó también a la capital argentina y convencido de una decisión que finalizaría su vida, bebió un vaso de cianuro que la mató y alivió su dolor.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar