
Y ahora
¿Quién puede atrapar al caballo desbocado?
Transformado en manijas de reloj
Alargado con momentos de relleno,
De felicidad y tristeza.
Simetría entre los segundos y los años.
Si se pudieran desfigurar los números en niñez,
Y las campanadas en esperanza.
Galopa cada latido del corazón,
Disminuyendo su sonido al llegar al ocaso de la vida.
Escrito por: Mariana García Seijas