Si pudiera contar las horas con efervescencia, la medianoche sería el punto espumante. Donde te abres a mí y dejas lo distante. Si entendieras la brisa de la madrugada, y lo fresco de la oscuridad, lo místico. No se tendría por qué diferenciar, la mañana de la noche, ni el mediodía por la tarde. TodoSigueSigue leyendo «Poema: Más conexión»