La importancia de llamarse Ernesto

La comedia londinense “La importancia de llamarse Ernesto”, fue escrita en el año 1895 por el famoso escritor irlandés, Oscar Wilde. Es una obra teatral y está dividida en tres o cuatro actos (dependiendo de la edición), y es considerada una obra maestra. Su puesta en escena fue ese mismo año, el 14 de febrero en el teatro St. James en Londres.

     La historia se basa en dos amigos, Archibaldo Moncrieff y Juan Gresford, ambos entran en una desaventurada situación al fingir su identidad. Juan fue adoptado al haber sido encontrado abandonado de niño en una maleta, tiene una vida muy tranquila en el campo donde vive con su protegida Cecilia y la institutriz, la Srta. Prism, él viaja a Londres fingiendo ser Ernesto Gresford (su hermano imaginario) y allí todos lo conocen con ese nombre.

     Mientras que, Archibaldo, decide tomar las mismas acciones que su amigo para distraerse de su prima, Susana (del cual está enamorado Juan), su tía y su vida en Londres, así que se inventa un amigo imaginario y enfermo, llamado Bunbury, al cual va a “visitar”, pero en realidad aprovecha de ir a la casa de campo de Juan y se hace pasar por su hermano ficticio, Ernesto. Archibaldo, bajo ese papel, le declara su amor a Cecilia, una huérfana que mantenía una fantasía de cartas y dedicatorias con ese supuesto pariente.

     Pero todo se desenmascara cuando las dos enamoradas de los falsos Ernestos se encuentran en la casa de campo, y en cuestión de minutos, se pelean y se reconcilian. Pero la Srta. Prism, revela la verdadera identidad de Juan, cuando ella le trabajaba al papá de Archibaldo, había perdido una maleta junto con un bebé, el cual había sido bautizado como Ernesto Moncrieff, mejor conocido como Juan Gresford.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar